La casa del lago

La Dra. Kate Forster (Sandra Bullock), siente que es el momento para efectuar un cambio en su vida

Por eso, abandona su trabajo local en las afueras de Illinois, en donde hizo su residencia, para ir a trabajar en un ajetreado hospital de Chicago.

Sin embargo, hay algo que en realidad no quisiera cambiar, y eso es la bellísima y original casa que ha estado alquilando: un refugio amplio y especial, de alto diseño, con enormes ventanales que dan a un tranquilo lago.

Un sitio en donde ella podía ser ella misma: la hacía sentirse totalmente libre.

Es una mañana de invierno del año 2006. De camino a la ciudad, Kate deja una nota en el buzón de la casa del lago, dirigida al próximo inquilino que la habite, pidiéndole que le envie cualquier correo que llegase para ella.

También le advierte que las huellas de patas pintadas al lado de la puerta de entrada, ya estaban allí cuando ella se mudó a la casa. Pero cuando el siguiente habitante llega al lugar, encuentra un panorama inesperado.

Alex Wyler, un talentoso pero frustrado arquitecto que trabaja en una construcción cercana, encuentra la casa del lago en estado de abandono: polvorienta, sucia, y con el jardín invadido de maleza.

Además, inexplicablemente, no hay ninguna señal de huellas de patas en ningún lado. La casa tiene un significado especial para Alex.

En tiempos más felices la edificó su padre, un arquitecto respetado, separado ahora de la familia.

En esa casa, Alex se siente feliz.

Entonces se propone devolver a la propiedad su belleza original. Ni se acuerda de la nota de Kate hasta días después, cuando al estar pintando el desvencijado muelle sobre el lago, deteriorado por el tiempo, ve a un perro calllejero correr sobre la superficie recién pintada, y luego hacia la entrada de la casa, dejando sus huellas exactamente donde ella dijo que estarían.

Aturdido, Alex le escribe a Kate, contándole que no hubo ningún habitante en el lugar antes que él. Kate, que acababa de dejar la casa tan solo una semana atrás, piensa que él le está gastando algún tipo de broma y rápidamente le contesta.

A medida que Kate y Alex continúan con su correspondencia a través del buzón de la casa del lago, confirman que están increíblemente, imposiblemente, viviendo en dos años distintos.

Cada uno en un momento de su vida en el que están luchando contra decepciones pasadas, e intentando recomenzar de nuevo.

Unidos de esta manera tan singular, se van revelando el uno al otro sus secretos, sus dudas y sus sueños.

Así van pasando las semanas, hasta que descubren que se han enamorado mutuamente.

Finalmente, determinados a salvar la distancia entre ellos y a desentrañar el misterio detrás de su extraordinaria conexión, desafían al destino e intentan un plan para encontrarse.

Pero al intentar unir sus mundos separados en el tiempo, corren el riesgo de perderse el uno al otro para siempre.